lunes, 8 de septiembre de 2008

No te quiero... perdón por mentir.



Si alguna vez te he dicho que te quiero, te pido una disculpa, desde el fondo de mi corazón, te pido que me perdones, por esa mentira tan grande que te dije. Si te dije que te quiero mucho, lo siento, ya me cansé de estarte diciendo eso.

No significa que te quiero, cuando te consuelo, cuando te abrazo, no significa que te quiero, cuando me siento triste si te veo triste no significa nada, el que me gusten tus ojos, tu mirada y tu forma de ser, no significa nada el que me atreva a hacer cualquier cosa por ti, eso no significa que te quiero.

El que se me hagan graciosas tus locura y que acepte tus enojos, el que me agraden las muecas que haces, no significa que te quiero, el que me sea tan valeroso e increíble tu forma de defenderte ante un problema o cuando luchas en contra de la corriente, cuando peleas por lo que quieres , el que tengas esta virtud que a mi punto de vista es tan importante y necesaria en la vida, el que eso me guste de ti, no significa que te quiera yo a morir.

El que acepte tus defectos y tu forma de ser, tal y como tú eres, no significa que te quiero, perdón por la cruel manera de decírtelo, y perdón por mentirte a cada rato que te digo que te quiero mucho, pero la verdad es que, si hasta mi vida doy por ti, y por verte feliz, claro que no te quiero, porque todo lo que acabo de decir, significa que te amo... y como no lo imagine.

¿Qué es la alegría?


La alegría es el don más preciado del universo, el más autentico, el más espontáneo, el único que se da sin esperar nada a cambio, solo por el placer que provoca, no es egoísta ni envidioso, no lastima sino que se contagia.


La alegría es el fruto de un instante de interacción con lo hermoso de la vida, es la respuesta de la presencia de Dios en el mundo. No sólo se ve reflejada en la sonrisa de los hombres, mujeres o niños sino que también es una manifestación en la naturaleza.


La alegría tiene el poder de sanar al enfermo, consolar al que se siente triste y despertar al que muere en vida; es tan anhelada, que los seres humanos, con tal de poseerla, son capaces de pagar cualquier precio y se olvidan de que la auténtica alegría está simplemente en percibir la presencia de Dios en todas las cosas, en todas las personas y en todos los lugares.


La alegría no necesita explicación porque se explica a sí misma. No tienes que buscarla, tú ya la conoces...

¡No dejes que nunca se vaya de tu lado!

Vive al maximo..

Aprovecha al máximo cada hora, cada segundo, cada día y cada época de la vida, así podrás mirar al futuro con confianza y al pasado sin tristeza. Sé tú mismo, pero siempre sé lo mejor de ti.

Siempre hay que tener valor para ser diferente y seguir nuestro camino. No tengas miedo de ser feliz, disfruta de lo bello, ama con toda el alma y el corazón. Cree que aman, aquellas personas que tú amas.

Olvídate de lo que hayas hecho por tus amigos y recuerda, lo que ellos han hecho por ti. No cuestiones lo que el mundo te debe y fíjate en lo que le debes al mundo.

Cuando te enfrentes a una decisión recuerda tomarla tan sabiamente como te sea posible, alcánzala y luego olvídala.

Actúa como si hoy fuera el ultimo día, actúa como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Caminos...



Pasamos construyendo túneles entre los dos, pero siempre llegamos a donde nos unimos, el tiempo nos lleva por mil estaciones y siempre los dos nos encontramos en los rincones. Y es que podemos caminar por las calles del olvido, caminar sin luz y sin sentido, pero siempre nos ínter lazan las vías del destino.

Aunque intentamos huir sin razón y sin explicación, aunque nos alejamos del mundo y caminamos en calles sin rumbo, la verdad es que tan solo andamos buscamos entender esto que parece tan absurdo.

Pero al final de tanto andar, lo que en realidad queremos encontrar es esa mano que con la otra de nuevo se vuelvan a juntar...